
Estas fotos corresponden a un trabajo de largo aliento iniciado en el 2004.
Con la intención de enfocar en el aspecto místico del lugar y sus habitantes.
El territorio puneño se caracteriza por la rigurosidad del clima y el aislamiento, cuyos habitantes aún mantienen gran parte de su cultura ancestral.
Esto es lo que intento plasmar en mis fotos, una cultura y un territorio tan enigmáticos, y qué a pesar de las diferencias, compartimos los mismos viejos interrogantes sobre la vida y la muerte.












