
La celebración de las Aguas de Oxalá es uno de los rituales más importantes del Candomblé, siendo una profunda combinación de tradición religiosa y manifestación cultural. Con un simbolismo sincrético e intrincado en el calendario festivo de la ciudad, el acto de lavar las escalinatas de la Iglesia de Bonfim proclama energías de paz, prosperidad y unión, dando la bienvenida al año que comienza y a las festividades carnavalescas que están por venir. Tras dos años de receso, la manifestación de cultura, fe y ancestralidad regresa a las calles de Olinda (Pernambuco) en 2026, reuniendo a viejas y nuevas generaciones en su 48ª edición. Entre cantos, lágrimas y el redoble de los afoxés, el público y los líderes religiosos tuvieron la oportunidad de rendir homenaje a Tatá Raminho de Oxóssi, idealizador de la celebración fallecido en 2024.















