
Onde a água guarda memória es una serie que surge de un recorrido por los palafitos de la Ciénaga de Santa Marta, donde la vida se sostiene sobre el agua.
En este entorno inestable, lo cotidiano ocurre entre reflejos, desplazamientos y estructuras suspendidas. Las casas flotan, los caminos se diluyen y el límite entre interior y exterior se vuelve difuso.
Más que documentar un territorio, las imágenes se acercan a una forma de habitar: una relación constante con el agua, donde el tiempo parece extenderse y todo permanece en transformación.
Lo que queda no es un lugar fijo, sino una memoria que se desplaza con la luz y el movimiento.









